ECONOMÍA DE LOS ESPAÑOLES

¿Qué pasa si no hago la declaración de la Renta? Se acaba el plazo para presentarla

Este viernes termina el plazo para presentar la declaración de la Renta del año 2022 ¿Qué podría ocurrir en caso no la presentes?

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El viernes 30 de junio termina de forma oficial el plazo para presentar la declaración de la Renta de 2022. En el caso de todos los contribuyentes para los que la entrega de la declaración sea obligatoria, si no se ha hecho antes de que acabe el viernes, incluyendo ese mismo día, su descuido puede llevarles a una desagradable situación en forma de multas.

Las sanciones por no cumplir a tiempo con las obligaciones fiscales son todavía peores si es la propia Agencia Tributaria la que detecta el incumplimiento. 

¿Quiénes están obligados a hacer la declaración?

La normativa fiscal establece que cualquier persona que haya ganado más de 22.000 euros al año tiene que presentar la renta. Si se ha tenido más de un pagador a lo largo del año, entonces el límite baja hasta 14.000 euros.

Si el contribuyente ha ingresado más de 1.500 euros con alguno de los pagadores secundarios, también es obligatorio presentar la declaración, incluso aunque no se llegue a los 14.000 euros.

Es importante tener en cuenta que, pensionistas, autónomos que hayan ingresado más de 1.000 euros por su actividad, afectados por ERTE, pequeños propietarios, indemnizados por despido o aquellos que tengan inversiones, como pueden ser la compraventa de acciones de una empresa, tienen que presentarla en práctica totalidad de las casuísticas. 

¿Qué pasa si no se presenta en plazo?

La Agencia Tributaria establece dos categorías diferentes: de un lado, distingue en función del resultado de la declaración y por el otro, tiene en cuenta si la no presentación se solventó de forma voluntaria o si, por el contrario, es fruto de una investigación de la AEAT con requerimiento incluido, siendo esta segunda la diferenciación que más implicaciones tiene.

Lo menos grave en lo que a consecuencias para el contribuyente se refiere sería una declaración que sale a devolver y que se presenta de forma voluntaria. Lo más grave, una a ingresar que Hacienda ha detectado y que ha pedido su presentación.

Si la declaración no presentada en plazo es a devolver y se presenta antes de un requerimiento de la Agencia, la sanción puede consistir en una multa de 100 euros, a reducir en un 40% siempre que el ingreso de los 60 euros restantes se haga en periodo voluntario de pago de la sanción, y no se recurra esa sanción.

En el supuesto de que la declaración no presentada tenga un resultado a ingresar y se presente antes de un requerimiento de la Agencia, se abona un recargo del 1% más un punto adicional por cada mes de retraso en presentarla con respecto al fin del plazo voluntario de presentación de la declaración.

Si se presenta pasado un año, el recargo pasa a ser del 15% y se aplican intereses de demora por el período transcurrido desde el día siguiente al término de los 12 meses posteriores a la finalización del plazo establecido para la presentación hasta el momento en que la autoliquidación o declaración se haya presentado.

Por último, el supuesto más grave. Si la declaración sale a ingresar, no se presenta y se inicia una comprobación de la Agencia Tributaria que da lugar a una regularización, se puede aplicar una sanción que, habitualmente, sería del 50%. Si Hacienda considera que ha habido voluntad de ocultación, el porcentaje puede subir hasta el 100%. Si detecta el uso de medios fraudulentos para ocultarlo, puede llegar al 150%.